La vida es un ir y venir de errores y aciertos que se suceden entre sí,
que dependen, en una relación de infinita causalidad, de las decisiones
que tomemos. De este modo, la combinación causalidad-azar puede hacer
que seamos felices o todo lo contrario. Como sé que corro el riesgo de
equivocarme (así como todos los mortales), me reconforta pensar que no
siempre las decisiones son equivocadas y que, no siempre que lo son, el
azar se mantiene al margen; de ahí que haya rachas buenas y malas. Esto
nos llevaría a ver la lógica a eso de "No hay mal que cien años dure".
Teniendo en cuenta este tren de ideas que vaga por mi mente en estos
momentos, aunque me equivoque, el error no será tan grave como para
durar eternamente y, por ende, sus consecuencias tampoco han de serlo.
Así que a pesar del riesgo, a pesar de las consecuencias, a pesar de lo
que pueda pasar, te quiero. He decidido que no puedo ni quiero
evitarlo, que no hay fronteras, que no hay mundo, que estamos tú y yo.
Tu y yo... víctimas de un mundo que persigue a personas que no tienen
un papel plastificado como si fueran delincuentes, que valora ingresos
en vez de personas, que piensa que el amor es un contrato mercantil...
Así que, a pesar del famoso "qué dirán", quiero que sepas que ¡he decidido quererte!